Milpa Alta

(Distrito Federal)

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Bertha Boehm

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Milpa Alta

Altos de Jalisco

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Milpa Alta ocupa el extremo sureste del Distrito Federal. Esta Delegación es una de pocas que aun conservan su imagen rural; incluso en la cabecera, dicho aspecto coexiste con la urbanización, con el asfalto de las calles. También sus poblados conservan mucho de ese ambiente rural, provinciano y adquieren mayor belleza debido a las pendientes de algunas de sus calles que permiten observar excelentes paisajes.
El territorio de la delegación está considerado como zona de reserva ecológica, constituida principalmente por bosques; no obstante, algunas áreas han sido desmontadas para la realización de labores agrícolas y ganaderas.
Milpa Alta se especializa en cultivar y cocinar el nopal, uno de los principales productos que los habitantes de esta delegación comercian con el resto de los capitalinos; más de 80% del tradicional alimento consumido en el Distrito Federal procede de esta zona.
La actividad ganadera en Milpa Alta es sobre todo ovina, las cuales son sacrificadas en su rastro junto con otras provenientes de zonas aledañas, gracias a ello se convirtió en el más importante centro abastecedor de barbacoa para el resto de la ciudad.

Orígenes
Alrededor del siglo XVII, durante la época en que los grupos chichimecas llegaron al altiplano central en busca de mejores condiciones para su supervivencia, una de las tribus se estableció en Malacachtepec Momoxco, Ocotenco, Texcalpa, Tototepec, Tepetlacotanco, Huinantongo y Tlaxcomulco, aunque antes debió combatir por la posesión del territorio con la tribus previamente asentadas.
Se hicieron obras para regular las aguas de los manantiales existentes en la región, los cuales que subsistieron durante largo tiempo antes de secarse paulatinamente. Se construyeron canales de mampostería con tomas de madera para aprovechar las aguas procedentes de Tilmiac, los cuales sufrieron varias destrucciones a causa de las constantes disputas entre los pueblos.
Una vez que los mexicas establecieron su predominio sobre los demás pueblos de la cuenca de Anáhuac, la zona de Malachcatepec Momoxco tuvo un gran valor estratégico, pues se encontraba en el camino entre Tenochtitlán, Oaxtepec y Cuauhnahuac o Cuernavaca; en este último lugar se proveyeron de artículos suntuarios, es decir de lujo. Por lo anterior, los mexicas vieron la necesidad de apropiarse del valioso territorio, lo mismo para proteger a Tenochtitlan de posibles ataques por ese flanco, que para garantizar el acceso a su principal centro proveedor de minerales, plumas y piedras preciosas.
En 1440, el capitán mexica Hueytlahuilli emprendió una campaña militar contra los antiguos pobladores de Malacachtepec Momoxco, a quienes sometió fácilmente, tras lo cual se instaló como cacique de la población. Conformó su señorío a la usanza de Tenochtitlan: en la cabecera, los barrios que hoy llevan los nombres de Santa Cruz, Los Ángeles, San Mateo y Santa Martha; en los alrededores, fundó los pueblos de Tulyehualco, Iztayopa, Tecómitl, Atocpan, Tlacotenco, Ylacoyucan, Oztrotepec, Tecoxpa, Ohtenco, Tepenáhuac, Miacatlán y el que hoy se conoce como La Concepción.
El gobierno de Hueytlahuilli trajo consigo cambios como el desarrollo de Malacachtepec Momoxco: se construyeron un centro ceremonial, edificios para asuntos militares y de gobierno, embarcaderos, caminos transitables todo el año y muros de piedra en las laderas de los cerros, para rebajarlos en terrazas para la agricultura. También se introdujeron nuevos cultivos como el maguey, además de promoverse el intercambio comercial con poblaciones vecinas, sobre todo de verduras, yerbas, pescados, petates y telas. A la llegada de los españoles en 1521, muchos pueblos pelearon encarnizadamente por resistir la conquista, entre los que se distinguió Malacachtepec Momoxco. Los habitantes de la actual Milpa Alta combatían y resistían a los agresores, aún cuando la gran Tenochtitlan había sido vencida; ante la inminente derrota, muchos de los pobladores de Atocpan prefirieron abandonar sus tierras y ocultarse en los montes, desde donde hacían incursiones, ya para atacar a los invasores, o bien para robar alimentos, animales y madera. Los pobladores de Atocpan lucharon por más de 90 días frente a la embestida española, hasta ser finalmente derrotados y obligados a proteger la región contra posibles ataques de indígenas rebeldes.

Dominación española
No fue hasta 1528 cuando se pactó la paz con los pueblos de la región. Lograron de la Real Audiencia, en 1529, el reconocimiento de sus propiedades y el derecho a elegir los gobernantes locales, pero a cambio debían ofrecer tributos al rey de España, dejar de adorar a sus dioses y aceptar a los misioneros que irían para convertirlos a la religión católica.
Pronto llegó un representante del gobierno español, acompañado por los primeros frailes franciscanos, encargados de evangelizar a los indios lugareños; la primera acción fue bautizar a los caciques para convencer, de esta manera, a los demás.
Poco después los religiosos levantaron una modesta ermita consagrada a Santa Martha. Para 1545 existía también la ermita de Tlatlapacoyan, en el lugar donde después fue erigido el calvario de San Lorenzo.
Los indios de la localidad, a pesar de estar sometidos, seguían resistiendo el avance de los españoles; en 1570 cedieron los terrenos que se destinarían al convento y templo de La Asunción, cuya edificación tardó más de cien años concluirse.
Además del catolicismo, los religiosos introdujeron nuevos cultivos y variedades de árboles frutales; hubo también, durante mucho tiempo, huertos de olivo.
En 1590 se prolongó en acueducto prehispánico proveniente de Tulmiac, y en 1596 se hicieron seis tanques de almacenamiento.
Se construyeron en esta región otros dos conventos franciscanos, uno de San Pedro Actopan y otro dedicado a San Antonio de Padua, en Tecómitl; se conserva un pequeño claustro de este último.
La entrada a la Ciudad de México desde el sur se hacía por dos caminos que pasaban por Milpa Alta; uno venía de Tepoztlán y Cuernavaca, el otro de Cuautla, Oaxtepec y Tlayacapan. Después de Milpa Alta proseguía por las lagunas hasta la garita de Jamaica donde se pagaba la alcabala, antigua especie de impuesto aplicado a las mercancías que se venderían en la capital, con base en un porcentaje del precio establecido en el contrato de compra-venta.

Milpa Alta en el México independiente
Una vez declarada la Independencia, se definió para el país la organización de una República con estados soberanos; el gobierno nacional o federación de estados requería de un territorio perteneciente a todos, pero ninguno en particular.
El 18 de noviembre de 1824, el Congreso señaló a la Ciudad de México como cede oficial de los poderes de la nación y le asignó al Distrito Federal la superficie de dos leguas de radio, es decir 8 800 metros, con centro en la Plaza Mayor, territorio que fue tomado del Estado de México, el cual debió mudar su propia cede, inicialmente a Texcoco. La ley del 18 de abril de 1826 dispuso que los pueblos cuyos habitantes vivieran fuera del círculo distrital, seguirían perteneciendo al Estado de México, por lo que Milpa Alta volvió a formar parte de éste.
El siglo XIX fue una época de constantes luchas en el país entre dos tendencias: liberales y conservadores. La primera buscaba el desarrollo del país mediante una confederación de estados independientes, es decir un gobierno federal, procurando que todos los sectores de la sociedad resultaran beneficiados, mientras que los segundos buscaban mantener los privilegios de las clases que dominaron durante el virreinato, con un gobierno central.
Al triunfo del centralismo, el Distrito Federal desapareció y su territorio fue incorporado al Departamento de México. La República quedó dividida en departamentos, éstos en distritos, a su vez conformados por partidos, además de subsistir los ayuntamientos. Formalmente la Ciudad de México se agregó al Departamento de México en febrero de 1837, con lo cual Milpa Alta se reintegró a dicha entidad.
El 22 de agosto de 1846, cuando la República fue formalmente restablecida, se dispuso que sigiera de nuevo la Constitución de 1824 y se restituyeron los estados en lugar de los departamentos. Milpa Alta volvió a formar parte del Estado de México.
El 26 de febrero de 1854, el presidente centralista Antonio López de Santa Anna decretó una nueva definición para el distrito de México: al norte hasta el pueblo de San Cristóbal Ecatepec; por el noroeste llegaba a Tlalnepantla; por el oeste a los Remedios, San Bartolo y Santa Fe; por el suroeste, a Huixquilucan, Mixcoac, San Ángel y Coyoacán; por el sur a Tlalpan, Xochimilco e Iztapalapa; por el este al Peñón; por el noreste hasta la medianía de las aguas del lago de Texcoco. La municipalidad de lo que fue Malacachtepec Momoxco pertenecía a la prefectura de Tlalpan, debido a lo cual este territorio nuevamente se reintegró al Distrito Federal.
Hacia 1856 ya eran muy escasas las aguas del manantial de Tulmiac.
Durante la segunda mitad del siglo pasado la población de la localidad se dedicaba fundamentalmente a la agricultura: en las lomas se cultivó el maíz, cebada, frijol, papa y trigo, además de capulín, maguey, nopal y olivo en las partes bajas.
Había otras actividades productivas, por ejemplo la explotación de maderas como el ocote, oyamel, tepozan y sauz; también llevaban a vender a los pueblos vecinos y a la ciudad, elaborados o recolectados por ellos mismos, pulque, aceite, leña y, en menor escala, carnes, yerbas, chiles, pambazos y tortillas.
Para 1890 había 7 213 habitantes en la municipalidad, 3 657 de los cuales vivían en la cabecera.
En 1899 el Distrito Federal fue dividido en la municipalidad de México y seis prefecturas, cada uno formada por municipalidades; Milpa Alta era una de las siete municipalidades de la prefectura de Xochimilco.
En 1903 se configuró otra división para el Distrito Federal, esta vez con trece municipalidades, una de las cuales era Milpa Alta, ya separada de Xochimilco.
En 1910, la población de la villa de Milpa Alta era de 4 720 habitantes; éstos más los de pueblos, haciendas y ranchos de la municipalidad, sumaban 15 900 en total.

Anécdotas y Recuerdos de la Vida de mi Padre,
Prof. Román Medina Rojas (1908-1993)


Milpa Alta (Malacachtepec Momoxco)

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