Böhm-Chronik



Relato de Nuestro Sexto Viaje a Silesia

(Alemania hasta 1945, Polonia desde entonces)

Septiembre 2007
Escrito por Bertha Medina de Boehm




Nuestro Sexto Viaje a Silesia en septiembre de 2007

Por sexta vez emprendimos nuestro viaje anual a Silesia, como parte de la investigación genealógica sobre los antepasados de mi esposo Guenter. Partimos el 5 de Sept. de Syracuse N.Y. via Detroit y llegamos a Duesseldorf, Alemania el 6 a las 10 de la mañana, nuestro hijo Alexander nos estaba esperando en el aeropuerto, recogimos el coche que ya teniamos reservado, un Opel Astra y con la ayuda de nuestro primogénito llegamos al hotel Rheinterrasse a orillas del río Rhin.

Jueves, Sept. 6.
Alexander nos llevó a su departamento que está muy cerca del hotel y ahí Eva su esposa nos recibió con una ensalada de papas deliciosa y salchichas, después de pasar la tarde de compras los invitamos a cenar. También fueron las novias de los nietos. Al día siguiente Alexander y Eva desayunaron con nosotros así como nuestros amigos Lucía y Gerd H. que viven en esa ciudad y que conocemos desde 1965.

Viernes, Sept.7.
Salimos al medio día rumbo a Geldern-Walbeck, en donde vive el Dr.Rudolf, amigo de internet de Guenter y su mejor colaborador en sus investigaciones de los Behem en el silglo XIV y XV en Schwarzwaldau, que es en donde él nació en 1936. Nos recibieron con café y pasteles, su esposa muy amable y simpática, la conversación estuvo muy amena e interesante, por supuesto sobre sus investigaciones y hayazgos. Los invitamos a cenar cerca de nuestro hotel.

Sábado, Sept. 8.
Desayunamos en casa de los Sres. Rudolf, tienen una terraza tipo invernadero muy bonita y en ella saboreamos el desayuno, como viven en la frontera con Holanda, cruzamos a comprar quesos y otras cosas que son más baratas que en Alemania y después visitamos la ciudad de Kevelaer en donde estuvo el Papa Juan Pablo II en 1987. Hay un conjunto de templos, entre ellos una Basílica a donde llegan peregrinaciones de muchas partes de Alemania, la gente tan devota como en México. La ciudad por supuesto está llena de turistas, ahí comimos y como a la dos de la tarde nos despedimos y salimos rumbo a Emsdetten en donde viven Gerda y Reinhard, prima y sobrino de Guenter.

Domingo, Sept. 9.
Estuvimos muy contentos, pues desde lejos llegaron a vernos, Hannelore, hermana de Gerda con su esposo que viven en Dortmund y Karl-Heinz, hijo de Gerda con su esposa e hija, ésta a pesar de sus 14 años también se interesa en Genealogía, ellos viven cerca de Frankfurt. Platicamos, vimos fotos y fuimos a comer a un restaurante griego. Por la mañana aunque separados todos habiamos ido al panteón a visitar las tumbas de los tíos de Guenter, papas de Gerda y Hannelore y del esposo de Gerda.

Lunes,10 de Sept.
Después de desayunar con Gerda y Reinhard, salimos rumbo a Bielefeld en donde vive Hans, amigo de la infancia de Guenter, va a ir con nosotros a Silesia, pues quiere ver Friedland, lugar de nacimiento de los dos y a donde él no ha regresado desde 1952. Su esposa Hildegard ya tenía la mesa puesta, nos ofrecieron café y pastel riquisimo hecho en casa, más tarde fuimos a cenar a un restaurante italiano.

En 1946, cuando Hans tenía 6 años y Guenter 7, fueron arrestados con otros 3 niños y una niña por el delito de tomar clases, que al terminar la guerra estaba prohibido para los niños alemanes en los lugares que pasaron a ser parte de Polonia en 1945. Mientras los niños fueron puestos en libertad cuando sus padres se presentaron a recogerlos, el maestro que les daba clases, tuvo que pasar la noche en un calabozo inundado, sin importarle a nadie que su esposa paralítica estuviera sola en su departamento que constaba de una sola pieza. Juntos sufrieron atropellos de rusos y polacos hasta que fueron expulsados con sus familias. Guenter en 1948 y Hans en 1952.

Martes 11 de Sept.
Hildegard y yo fuimos de compras en autobús, el transporte público en Alemania es excelente, las tiendas todas muy modernas, es un deleite caminar por las zonas de peatones y estaba yo disfrutando de todo eso, cuando ví lo que nunca antes había yo visto en Alemania, una limosnera sucia y harapienta sentada enmedio de la zona de peatones y rodeada de sus triques, al rato otro limosnero en las mismas condiciones, no lo podía yo creer y Hildegard me comentó que estaban organizados, que los llevan por la mañana en coche y los recogen por la tarde. Creo recordar algo parecido en mi tierra. Regresamos a la hora de comer y como ella que es una excelente cocinera, había cocinado y congelado con anticipación, solo calentamos y comimos delicioso.

Miercoles 12 de Sept.
Después de un buen desayuno, Guenter, Hans y yo nos despedimos de Hildegard que no nos pudo acompañar y emprendimos el viaje a Silesia. Yo manejé un tramo en Alemania y después Guenter, Hans ya no maneja en carretera. Sólo nos paramos una vez a tomar gasolina y a las 8 horas de viaje llegamos a Bad Salzbrunn ahora Szczawno Zdroj, Polonia. Esto ya es Silesia. Nos hospedamos por tercera vez en la Pensión Wanda, es un lugar modesto, pero limpio y seguro. Los dueños son polacos, muy amables y serviciables, hablan un alemán bastante aceptable y el señor organiza paseos.

Lo interesante de ésta pensión es que la clientela es como Guenter, alemanes que nacieron en ésta región y que regresan en busca de recuerdos de la niñez, de sus antepasados y que tratan de reconciliarse con el trágico pasado que los une como piezas de un rompecabeza. Al final del día se platican lo que hicieron, lo que vieron y sus planes para el día siguiente y todos saben exactamente de lo que están hablando. En el desayuno es la misma historia.

Jueves 13 de Sept.
Por la mañana fuimos a visitar al Padre Stepniak en Schwarzwaldau, que acaba de terminar una Crónica de éste lugar. En ella, dedicó 5 páginas a los Behem que vivieron aquí desde el siglo XIV. Con sorpresa agradable por cierto, vimos nuestro retrato en dicha Crónica con el subtítulo "Guenter Boehm y su esposa, decendiente de los Behem que reside en USA".

Como siempre el padre muy amable nos recibió con café y pasteles y le regaló a Guenter una copia dedicada de su Crónica de Schwarzwaldau ahora Czarny Bór. Guenter le pidió 10 Crónicas que el padre no quiso cobrarle, pero al fín aceptó un donativo para la iglesia que sobrepasó el precio de los libros. El problema es que la Crónica está escrita en Polaco que nosotros no entendemos, pero ya tenemos la traducción de las páginas que se refieren a los Behem. Aunque el padre lee y entiende alemán, no lo habla, por lo que la conversación se dificulta un poco. Guenter lo invitó a la comida de mañana en el palacio de Tannhausen ahora Jedlinka. Quedamos de recogerlo a las 10 de la mañana, pues él no sabe en donde es.

Por la tarde fuimos a Friedland (Mieroszow) lugar de nacimiento de Guenter y Hans. La familia de Hans antes de la guerra tenia dos autobusses de turismo y un taxi Mercedes-Benz. Sus casas aún están en pie, pero en tristes condiciones, sobre todo la de Guenter. La de Hans que está frente al zócalo, está "restaurada" como todas las que lo rodean o sea pintada la fachada, pero los lados y atrás, no han visto una brocha en siglos y de adentro, están en deplorable estado y obscuras como boca de lobo, de milagro no nos caimos. Los dos andaban muy emocionados recordando lo que habían hecho en cada esquina y rincón, caminamos por los campos y los huertos en donde jugaban, esquiaban y se escondían de los polacos que les pegaban cuando los alcanzaban, sin embargo un niño polaco Janek se amigó de ellos.

Por último fuimos a visitar a Gretel, exvecina de Guenter, diez años mayor que él que se casó con un joven polaco y se quedó a vivir ahí,ella aún se acuerda de Guenter como del chiquito de cabeza rubia casi blanca y llena de chinos. Le dió mucho gusto vernos y como siempre su hija nos ofreció café y pastel.

Sus nietos de 23 y 25 años que hablan inglés quedaron de acompañarnos el sábado a ver la ruina de una fortaleza medieval que está en una montaña cercana.

Viernes, Sept. 14.
Como habíamos quedado, recogimos al Padre Stepniak a las diez de la mañana y como la invitación en el Palacio de Tannhausen era a las 12, tuvimos tiempo de enseñarle al padre la finca de uno de los bisabuelos de Guenter y la Hostería de otro de ellos, eran vecinos, estaban frente a frente sobre la carretera que entra a Langwaltersdorf, lugar de nacimiento de mi suegro. La hostería o posada está ahora convertida en departamentos y lo que fué salón de baile y hace dos años era bodega, está ahora abandonada pues se le desplomó el techo.

Llegamos puntuales al palacio y ya nos estaba esperando el secretario del dueño que tenía el encargo de darnos un tour de unas instalaciones subterraneas que construyó Hitler entre 1943 y 45 y que quedaron inconclusas al terminar la 2a Guerra Mundial. Nadie sabe exactamente con que fín las mandó construir, pero por su tamaño y espesor del concreto de las bóbedas piensan que iban a ser laboratorios o fábricas de armas nucleares, es escalofriante pensar que ahí trabajaron y murieron miles de prisioneros de guerra que llevaban de los campos de concentración a trabajar en ese lugar. La administración del proyecto se hacía en el Palacio de Tannhausen que aún pertenecía a la familia del tío bisabuelo de Guenter que había fallecido desde 1933. El gobierno de Hitler se adjudicó una parte del palacio para las oficinas del "Proyecto Riese" que era el nombre del proyecto subterraneo que son varios kilometros de corredores y salas inmensas con electricidad, plomería y sistema de ventilación instalados originalmente.

Nuevamente en el palacio nos recibieron los señores Radek y Bogumil Leda nuevos dueños del palacio, extrañamos a sus esposas que en años anteriores nos han atendido con mucha cortesía. Como siempre desde hace tres años, a mí me obsequian un ramo de flores, esta vez 24 rosas rojas en un arreglo muy bonito. Cada vez que vamos nos muestran nuevas salas restauradas, ésta vez un salón heráldico y biblioteca con libros antiguos que adquirieron recientemente. En ésta sala fué la comida y la mesa ya estaba muy bien puesta. Después de mostrarnos los escudos de armas y algunos libros le dijeron a Guenter que le tenían una sorpresa y nos mostraron una puerta con un listón atravesado, le dieron unas tijeras y le pidieron el honor de cortar el listón para entrar en el salón dedicado al Mayor de Caballeria Gustav Böhm, tío bisabuelo de Guenter. Este no salía de la sorpresa y estaba tán emocionado que no sabía que decir, al fín dijo algo que no se que fué, pues yo también estaba emocionada y ya no me acuerdo.

El saloncito no es muy grande, sólo hay un reloj de péndulo de esos de piso, un escritorio antiguo de caoba con su sillón y en la pared una pintura de busto del tío bisabuelo de Guenter que sacaron de una fotografía que éste les mandó. Sobre el escritorio, tenían los cuatro tomos de una obra histórica muy antigua (1720) que Guenter y el señor Richter donaron a la biblioteca del palacio. Andreas Richter, es el Genealogo amigo de Guenter que hizo la reproducción de la obra. Uno de los libros estaba abierto para que Guenter lo dedicara y firmara, que momento tan emocionante. Prensa Polaca

De ahí pasamos a la mesa a saborear platillos típicos de Silesia. Además de los Señores Leda, estaban el director del centro cultural que es en lo que se está convirtiendo el palacio, el alcalde de Tannhausen, el asistente del director, un traductor (polaco/ingles), el padre, Hans que no salía de su asombro y nosotros. El problema es el idioma, pues con excepción del asistente que habla algo de alemán, los demás sólo hablan polaco y nosotros no hemos podido aprender éste nuevo idioma, la edad no nos ayuda. Durante la comida se volvió a mencionar una reunión familiar de las familias Leda y Boehm para el verano del año que viene, ojalá que se pueda realizar. Guenter ya está animando a sus parientes de Alemania y de Namibia en Africa. Estos últimos son los decendientes diréctos del mayor Gustav Böhm. En otra sala tenían una exhibición de títeres, marionetas, Gignol, teatro de sombras, etc., tienen an la entrada una tienda de recuerdos, tarjetas postales, folletos y demás. Este año organizaron varios eventos culturales por lo que vemos que van por buen camino, lo que nos dá mucho gusto.

Sábado Sept. 15.
Después del desayuno, fuimos una vez más a Friedland y volvimos a recorrer los lugares que Hans y Guenter merodeaban cuando eran niños, afortunadamente nos tocó un tiempo muy bonito. Como habíamos quedado, a las diez pasamos a recoger a Peter y Martin, nietos de Gretel para que nos acompañaran como guías y traductores. Primero fuimos a un pueblo cercano a buscar la casa de los abuelos de Hans, pero como no tiene la dirección y sus recuerdos son muy vagos, no la encontramos. Un campesino nos dijo que dentro del bosque había un cementerio alemán muy antiguo y fuimos a buscarlo con la esperanza de encontrar la tumba de los abuelos de Hans, es muy pequeño, cuando mucho 300 metros cuadrados y las lápidas están tán deterioradas que no se pueden leer, así que tampoco ahí tuvimos suerte, pero estuvo interesante, pues el campesino nos dijo que databa del tiempo en que en los cementerios no permitían enterrar protestantes, así que estos llevaban a sus difuntos al monte y así se formó ése panteoncito.

Esta región es montañosa, así que cuando hablo de bosques y campos es subir y bajar montes y lomas de todos tamaños a veces en coche y a veces a piè. De aquí nos fuimos a un lugar que está en la cúspide de una de las montañas más altas del rumbo, existe desde que mis suegros eran jóvenes y prácticamente todo mundo lo conoce, pues todas las escuelas hacen excursiones a éste lugar tanto en verano como en invierno. Es como reserva natural, el bosque que empieza atrás del hotel es tan espeso que parece selva. Y en las entrañas de éste bosque está la ruina de la fortaleza que nuestros guías nos querían enseñar y que data del siglo XIV, contemporanea de los Behem de Schwarzwaldau 1341. Después de caminar por 20 o más minutos serpenteando por una vereda enlodada y llena de piedras, llegamos al lugar, para acercarse a la torre que apenas se vé entre la maleza hay que balancearse sobre un tronco grueso que está atravesado sobre la fosa que rodea toda fortaleza y hasta ahí llegé yo. Hans ya se había quedado antes, así que sólo Guenter y los muchachos atravesaron la fosa. Mientras rezaba por Guenter, saqué algunas buenas fotos agarrada de las ramas, pues el terreno era empinado y resbaladizo.

Después de la aventura entramos al restaurante a reponernos de la fatiga, a pesar de la antiguedad es un lugar bonito, pues tiene unas columnas de madera tallada en forma de un gigante que detiene el techo con la cabeza y los brazos y la lámpara de techo como de dos metros de diámetro, también de madera tallada en forma de parejas bailando, digno de verse. Tomamos un refresco y llevamos a los jóvenes a su casa. Su abuelita y su mamá ya nos estaban esperando con café, pastel y unas como croquetas de papa rellenas de ciruela, la cosa más exquisita.

De ahí nos dirigimos al castillo Fürstenstein a donde teníamos una cita a comer con una señorita que le hace traducciones a Guenter por internet. Este castillo es museo y tiene por lo menos tres restaurantes así que pensabamos que ibamos a comer bien ahí, pero no pudimos entrar pues había una boda y todo estaba reservado. Tratamos otros dos restaurantes buenos pero en todos lados había bodas y no dejaban entrar.

Parece que los polacos también hechan la casa por la ventana para casarse. Acabamos por irnos a comer a nuestra pensión unos pasteles que alcanzamos a comprar en una pastelería que ya estaban cerrando. Más tarde la Señora de la pensión que había cocinado para otros huéspedes, también nos hizo algo de cenar.

Nos acordamos que hoy y mañana se festeja el Día de la Independencia en México.

Domingo Sept. 16.
No teníamos planes para hoy, pero como Hans quería visitar otra vez Friedland, hacia allá nos dirigimos. Después de caminar un par de horas por la ciudad y sus alrededores, seguimos rumbo a Schömberg, aquí floreció en el siglo XIX la industria textil de fibras naturales, especialmente de lino, se exportaban las telas a todo el mundo. Aún existe un grupo de 11 casitas que les llaman de los apostoles (A Judas no le dedicaron casa por eso són 11). Aquí vivían y trabajaban los Hiladores y tejedores de cáñamo, se conservan como museo y tiendas, constan de un pasillo angosto y corto, flanqueado por dos habitaciones pequeñas que eran cocina y recámara y que llega a una pieza mas grande con ventanas y puerta que da a un prado que es el borde de un río, en ésta pieza estaban los husos y telares, en el río lavaban el cañamo, en el prado lo secaban al sol y lo teñían antes de hilarlo y convertirlo en tela. Había trabajo para toda la familia de tres o cuatro generaciones. Compramos manteles y carpetas y seguimos nuestro camino hacia el monasterio de Grüssau, pero tuvimos la mala suerte de que están restaurando la basílica y está llena de andamios, por lo que no se puede apreciar su belleza, tours del convento tampoco estaban permitidos, así que no tardamos mucho en salir. Comimos en el restaurante que ese sí está abierto y con calma regresamos a nuestra pensión. Hace dos años Guenter y yo pudimos visitar todo, guiados por una monja que habla alemán y nos llevó hasta los sótanos de la basílica en donde hay criptas y sarcófagos de gobernantes que vivieron en siglos pasados empezando por Bolko I que donó los terrenos e inició la construcción del monasteio en los años 1200 y pico.

Lunes Sept 17.
Después del desayuno nos despedimos de los dueños de la pensión y de las amistades que ahí hicimos y salimos rumbo a Lomnitz que aún es Silesia pero que queda a 3 horas de ahí más o menos. Como teníamos tiempo, aprovechamos a pasar por pueblitos en los que según la información de Guenter vivieron o tenian propiedades los Behem o familias emparentadas con ellos en los siglos 14 y 15. Visitamos 3 iglesias buscando epitáfios con escudos de armas, pues en ellos se puede leer a que familias pertenecía la persona enterrada en ese lugar. El año pasado así encontramos un escudo Behem pero éste año no tuvimos tanta suerte.

Después de comer a orillas de un lago en el restaurante de un hotel no de lujo pero limpio, preguntamos por el precio de las habitaciones y nos dijo la de la caja 8.00 Zlotys que vienen siendo 2.50 Euros, será cierto? Como ahí nos comunicamos a señas quien sabe que entendería y de que nos daría el precio.

Como a las tres de la tarde llegamos al palacio Lomnitz, aquí nos hospedamos por dos noches. Después de descansar un poco, caminamos por los parques que están muy bien cuidados y a lo largo de un riachuelo que pasa por ahí. Cenamos en el restaurante del palacio y nos acostamos temprano.

Martes Sept. 18.
Hans dijo que si ibamos a buscar ruinas, el se quedaba a descansar en Lomnitz. Así que después de desayunar nos despedimos de Hans y nos encaminamos a buscar más iglesias y ruinas. La región está salpicada de fincas semi destruidas a las que se les nota la prosperidad de tiempos pasados, en una de esas semiruinas vimos a un señor cortando leña y Guenter se metió hasta el patio o corral, se bajó a según él decirle lo que buscabamos, en eso salió una señora del granero y otra del caserón y se acercaron a curiosear, yo me quedé en el coche y los vehía averiguar y señalar hacia un monte cubierto de bosque. Al fín regresó Guenter al coche y dijo que le habían dado a entender que enmedio de ése bosque había una fortaleza de 8 o 9 siglos con muchas cosas de las que buscaba .

Por un camino de terracería, angosto, lleno de curvas y en deplorables condiciones, subimos enmedio de un bosque espeso, al llegar a la cima de la montaña, aclaró el bosque y de súbito estabamos frente a una majestuosa muralla, después de reponernos de la impresión, decidimos cruzar el puente que antes fué levadizo, lo que hicimos sin problema con el coche, entramos a un patio bastante grande como estacionamiento, pero vacío, frente a nosotros otra muralla con una entrada en forma de arco, por donde apenas pasa un coche grande, cruzamos este muro de por lo menos 2m de espesor, para entrar a otro patio en donde estaba un coche estacionado, al fin supimos que no estabamos solos.

Estacionamos el coche y entramos por un portón imponente que nos llevó a un tercer patio en el que había vida. Varios jóvenes estaban preparando una hoguera gigante, otros acomodando mesas largas a su alrededor y un tercer grupo algo apartado, estaba practicando tiro al blanco con arco y flecha. Al fondo del patio que estaba rodeado de edificios encontramos una tiendita, el que la atendía luego nos vendió tikets para visitar el castillo y la fortaleza Gröditzburg, lo que hicimos con gusto. Subimos por una escalerita de cantera de caracol, angosta y empinada, que de trecho en trecho tenía unos nichos en la pared del tamaño de una persona, tal vez centinelas, llegamos a un pasillo abierto de un lado a manera de balcón hacia el interior del patio central, este nos llevó a un tunel angosto y obscuro, tan bajo que Guenter tenía que caminar agachado, de un lado tenía nichos y del otro ventanitas en forma de ranuras, antes de la salida había una letrina empotrada en el muro, llegamos a un espacio más amplio, para salir a otro balcón abierto hacia adentro de la fortaleza y de ahí nos regresamos por el mismo camino. Cuando pasamos por la tienda estaba el castellán (administrador del castillo), hablaba algo de alemán así que Guenter se puso a platicar con él y nos llevó a recorrer la parte restaurada del castillo, nos dijo que ahí ya se han filmado películas con temas medioevales y que los jóvenes que vimos eran estudiantes de una universidad que estaban haciendo investigaciones historicas en los archivos del castillo, para lo que se quedaban una semana en los dormitorios que tienen con ése fín. Nos pasó a la capilla, la biblioteca, salón de armas, el comedor en donde volvimos a encontrar a los estudiantes comiendo en una mesa largisima como para 30 personas, colocada frente a una chimenea gigante en forma de arco en donde la leña ardía alegremente. De ahí pasamos a una sala muy grande que era en donde se reunía la corte, con mesas largas, bancas, sillones, etc. y ahí nos dijo el castellán que tomaramos asiento, pues nos invitaba a comer y enseguida llegaron las bandejas de manjares, parecía cuento de hadas. Al despedirnos le regaló a Guenter una crónica del castillo y la región, por supuesto dedicada y Guenter le obsequió una crónica de Schwarzwaldau, en donde dice de los Behem que fueron contemporaneos de éste castillo y lo mencionan en documentos de 1386.

Regresamos a Lomnitz y encontramos a Hans comiendo con unas señoras que se le habían amigado, nos sentamos con ellos y aunque no teníamos mucha hambre, comimos algo para acompañarlos. Después vimos una pelicula informativa sobre la historia del palacio en donde estabamos hospedados y la familia que lo recuperó al caer la Cortina de Hierro, estos son decendientes de los dueños alemanes que lo habían tenido por generaciones hasta antes de la 2a.guerra Mundial. Visitamos una exhibición de pinturas y fotografías así como planos de los palacios más conocidos en Silesia.

Miercoles Sept. 19.
Después de desayunar, emprendimos el regreso a Alemania. En Lichtenstein, Sajonia vamos a dormir dos noches, pues cerca de éste lugar Guenter creció y pasó todos sus años escolares. Ya se había puesto de acuerdo con sus amigos para que invitaran a los compañeros que encontraran, para el 20 de Sept., un grupo a desayunar y otro a cenar. Llegamos como a las 2 de la tarde al hotel, descansamos un rato y le hablamos a Rolf que fué el que se encargó de organizar la cena y a las 4 de la tarde, fué por nosotros para llevarnos a su casa en donde su esposa ya nos estaba esperando con café y pasteles, vimos fotos, platicamos y después fuimos a cenar a un restaurante.

Jueves 20 de Sept.
A las 9 llegaron a desayunar los compañeros de Guenter de la primaria y secundaria, cuatro son con los que tiene más contacto y con ellos ya nos hemos reunido en años anteriores, como el año pasado que festejaron sus 50 años de haberse graduado, a esa reunión fueron como 15 y estuvieron muy contentos. El desayuno se prolongó por casi dos horas y tanto ellos como sus esposas disfrutamos de la reunión.

A las 5 de la tarde llegó el segundo grupo, sus compañeros de la escuela técnica, fueron 7 con Guenter y algunas esposas, a éstos no los había visto en 48 años, con exepción de Rolf que habíamos visto el día anterior. También estuvo muy alegre la velada, todos tomando fotos y uno llevó fotos antiguas para recordar aquellos años.

Viernes 21 de Sept.
Desayunamos temprano, pues teníamos que llegar el mismo día a Duesseldorf, después de dejar a Hans en Bielefeld, 600 Km.? Llegamos a la casa de Hans como a las 2 de la tarde y su esposa ya nos estaba esperando con un riquisimo pastel de queso y café. Hans nos imprimió unas fotos de las que él sacó con su camara digital, con la computadora es cosa de minutos, como a las 4 nos despedimos, Hildegard nos empacó dos rebanadas de pastel que saboreamos en el hotel de Duesseldorf a donde llegamos como a las 6:30. Más tarde salimos a caminar y comimos un sandwich en un Subway, en la misma cuadra estaban McDonalds y Burger King.

Sábado 22 de Sept.
Entregamos el coche en el aeropuerto de Duesseldorf y tomamos nuestro avión rumbo a casa en USA via Detroit. Tuvimos un vuelo muy tranquilo, como no había nubes, América nos recibió con esplendor de otoño, que belleza, los bosques de colores y los lagos y rios que van del azul al verde esmeralda y al morado, que bonito.

En Albany ya nos estaba esperando nuestra nuera Laura a las 11:30 de la noche. Gracias Laura.


Reunion familiar en el verano de 2008 en el Palacio de Tannhausen

Si alguno de nuestros familiares o amigos de México está planeando un viaje a Europa por ese tiempo, está cordialmente invitado. En cuanto sepamos la fecha exacta, se la daremos a conocer (probablemente a fines de julio 2008).


Relato de nuestro primer viaje a Silesia
Julio 2001

Relato de nuestro segundo viaje a Silesia
Octubre 2002

Relato de nuestro cuarto viaje a Silesia
Septiembre 2005

Relato de nuestro quinto viaje a Silesia
Julio 2006



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